martes, 22 de mayo de 2007

Amores precoces (Dos historias)

VICENTITO
Era Vicentito el hijo pequeño de una señora que realizaba labores domésticas en la casa de unos vecinos amigos nuestros, por lo tanto, era conocido por nosotros. Para entonces yo tenía 9 o 10 de años de edad y Vicentito 6 o 7 años.
Cierto día, llega hasta mi casa, lo recibe mi mamá y le pregunta que qué se le ofrece, muy serio
le dice que desea hablar con mi papá de hombre a hombre así que, entre sorprendido y curioso lo recibe:

Mi papá: a ver Vicentito, dime qué es eso tan serio que debes conversar de hombre a hombre conmigo.

Vicentito: Don Leo, yo estoy muy enamorado de Carolina y vengo a pedirle su mano en matrimonio.

Ni qué decir que mi papá se aguantó de no reir para no ofender o lastimar al niño así que sólo se limitó a decirle que eramos muy jóvenes, que esperara a crecer un poco, a tener un trabajo etc.
A todas estas yo estaba en el colegio, por lo que me enteré de la historia a mi regreso y, debo decir que yo lo quería mucho pero no en plano romántico por lo que después me daba mucha vergüenza cuando me encontraba con él y, lo cómico de todo esto es que él a mí nunca me dijo nada. Por cierto, pocos años después su mamá encontró un trabajo mejor en otro lugar y nunca más supimos de ellos.

ANDRESITO

Andresito y su familia llegaron a nuestro barrio procedentes de Río Negro en la Argentina, lugar al que habían emigrado sus padres al poco tiempo del Golpe Militar, razón por la cual él y su hermana mayor nacieron allí. Ya avanzados los 80 deciden regresar al país, para entonces Andresito tiene 4 o 5 años y yo, 15 o 16.
Al vivir cerca, comenzaron a frecuentarnos, en particular porque mi mamá y la suya ya eran amigas desde antes, por lo tanto que Andresito anduviera por estos lados no era extraño, lo que si era divertido, es que siempre venía a buscar a su mamá a mi casa ¡aunque estuviese en la suya! y, curiosamente, siempre con un ramito de flores para mi, (cortadas de los jardínes de mis vecinos o arrancadas de la plaza del barrio). Si yo no estaba, le rogaba encarecidamente a mi mamá que me las entregara y si era yo quien se las recibía las depositaba en mis manos, sonreía tímidamente y huía del lugar... Recuerdo que un tiempo esto me preocupó un poco, (había leído recién "El niño que enloqueció de amor"), pero, no pasó a mayores, sólo un lindo recuerdo de un dulce niño al que tampoco volví a ver pues su familia decidió volver a Argentina y, se rompió el contacto. Sólo hará cosa de un año me encontré con unas primas suyas que me contaron que él está muy bien y que ya es todo un hombre, casado y padre de familia.

Como pueden ver, "enamorados" no me han faltado, simplemente ha habido un pequeñín problema de "coincidencia"... Pero, creo que, como en mi caso, amor a nadie le falta ¿verdad?



7 comentarios:

Raphaela dijo...

Cuando leemos "El niño que enloqueció de amor" y leemos historias e inventamos otras y vemos la de nuestra vida, vemos que los relojes son implacables y "coincidir" es todo un acierto...

fenix dijo...

Hola.
mucho agradecerè me regales una visita, he dejado un mensaje para tì.

pasarè despues a comentar.
gracias.

fenix dijo...

Amiga: muchas gracias por tu apoyo, el nene està respondiendo favorablemente.

Es bonito recordar nuestros amores infantiles, cuanta inocencia y ternura...

un cordial saludo.

Maese dijo...

Me hubiera gustado que guardaras una flor de los ramitos, te haría muy eliz recordar ese amor tan puro y sublime. Lo llevarías toda la vida en tu corazón. Repoóndeme se guardaste algo de Andrés. Valdría todo el oro del mundo.

princess olie dijo...

Cuánta ternura
en esta historia...

Vengo desde el blog
de María Paz
y regresaré.

Te felicito por tu página.

Saludos:

olie

Águila libre dijo...

Hola:

A nadie le falta el amor si tiene abierto el corazón para recibirlo y es el adecuado.

Tiernisimas las historias.

Oye, me acabo de dar cuenta, yo no tuve niños enamorados de mi cuando era chica, pero hubo una razón, nunca estuve en un colegio mixto, sólo de mujeres, jajajaja.

Mil cariños,

María Paz

Cardo dijo...

Raphaela: Cierto, muy cierto, el tiempo no perdona.
Gracias por tu visita!

Fénix: Me alegro profundamente de que la salud del pequeño Sebastián esté mejor.
Y sí, son lindos recuerdos.
Saludos para tí!

Maese: Efectivamente guardaba algunas de las flores de Andresito, desafortunadamente una fatalidad las destruyó así que ahora sólo quedan en mi recuerdo y mi corazón y, de todos modos para mi, valen más que todo el oro del mundo, aunque no las tenga físicamente.
Cariños para tí!

Princess Olie: ¡Bienvenida!
gracias por tu visita y tus palabras.
Saludos para tí también!

Paycita: Jajaja! si, yo estuve en colegio mixto, pero en estos casos los peques eran de mi barrio!
Más cariños para tí!